Diferencias entre autismo y Síndrome de Asperger, desde una mirada Aspie...


Cuando tenía 3 años, mis papás observaron que yo presentaba conductas extrañas en comparación con otros niños. Mi abuelo, que era jefe de carrera de Educación Diferencial, les dijo que, por mis características, podía tratarse de autismo.

Me llevaron al neurólogo, quien señaló que podría ser, pero como a los 3 años ya tocaba piano y a los 4 sabía leer, escribir e incluso jugar ajedrez, terminó diciendo que no existía posibilidad de que fuera autista.

Sin embargo, sí utilizó el concepto de “autismo atípico”.

También me pusieron en tratamiento por un trastorno obsesivo compulsivo y asistí durante años a psicólogos para trabajar mi “timidez”, hasta aproximadamente los 15 años, lo que en varios aspectos me ayudó bastante.

Esto ocurrió en 1989.

Por lo tanto, entenderán que el Asperger, reconocido recién años después, todavía no formaba parte de la forma en que aquel doctor entendía estos casos.

Pero eso no fue lo único que dificultó mi diagnóstico.

Mis padres tampoco podían comprender cómo una niña considerada tan inteligente podía ser autista.

Mi abuelo seguía insistiendo en esa posibilidad, pero mis padres, probablemente con miedo y sin saber demasiado sobre el tema, prefirieron aferrarse a explicaciones como la timidez o la normalidad.

Menos mal que, con el tiempo, muchas cosas terminan encontrando una respuesta.

Sé que muchas personas piensan distinto respecto de la relación entre Asperger y autismo, considerando que hasta el momento ambos forman parte del espectro autista.

Muchos aspies dicen no ser autistas.

Otros dicen que sí.

Lamentablemente, esta discusión ha llegado a un punto en que incluso entre profesionales existen criterios distintos respecto de cuándo una persona debería ser catalogada como Asperger.

Solo basta observar páginas web de profesionales o comunidades relacionadas con TGD y otros trastornos para encontrar explicaciones bastante diferentes entre sí.

Y mientras más distintas son esas respuestas, más aumenta la sensación de incertidumbre respecto de qué es lo que realmente está ocurriendo.

Por eso, muchas veces no me queda más que buscar respuestas también desde mi propia experiencia.

Yo soy una aspie que estudia pedagogía, y no cualquier pedagogía, sino una carrera especializada en discapacidad y necesidades educativas especiales.

De alguna manera sigo los pasos de mi abuelo.

Gracias a ello he tenido la oportunidad de realizar prácticas con alumnos con TGD, entre ellos personas con disfasia, Asperger y autismo clásico.

A partir de esas experiencias y observaciones he llegado a varias conclusiones:

  • Es verdad que las personas Asperger no suelen presentar un retraso considerable en el aprendizaje y que incluso pueden ser bastante precoces. Sin embargo, las personas con autismo también pueden aprender y desarrollar muchas habilidades, aunque puedan necesitar más tiempo o apoyos.

  • A muchos aspies nos molesta mirar directamente a los ojos. Con el tiempo podemos adquirir técnicas para hacerlo, pero aun así puede seguir resultando incómodo. Las personas con autismo también pueden evitar la mirada, aunque existen muchas que sí son capaces de mirar a los ojos. De hecho, entre los alumnos que me ha tocado conocer, todos me han mirado al menos una vez.

  • Algunas personas dicen que los aspies poseen más capacidades para socializar que los autistas. Sin embargo, me ha tocado conocer personas autistas cariñosas, habladoras, agresivas, peleadoras y también capaces de mostrar empatía frente a los sentimientos de los demás. Eso vuelve a mostrarme que las diferencias no siempre son tan simples como parecen.

  • ¡Ambos podemos ser impulsivos! Aunque, por supuesto, la diversidad hace que también existan autistas y aspies bastante tranquilos. A veces por cualquier cosa podemos terminar gritando o pataleando, así que mi consejo sería: no cuenten hasta diez…

¡cuenten hasta un millón!

  • Las personas autistas, al igual que los aspies, tienen sentimientos. Se pueden enamorar, enojar, excitar, disfrutar y hacer muchísimas cosas.

Más que mal, somos seres humanos.

No robots.

Eso espero.

XD.

Sé que algunas personas no estarán de acuerdo con lo que planteo.

Y entiendo que este es un tema perfecto para debatir.

Pero también siento que parte del problema nace de la imagen preconcebida que la sociedad tiene sobre las personas autistas.

Muchas veces se las imagina casi como muebles: personas que no se mueven, no hablan y con suerte comen.

Pero la realidad es muchísimo más diversa.

Y, bajo esa imagen tan limitada, entiendo que muchos aspies digan:

“Yo no soy autista”.

Porque probablemente tampoco se sienten identificados con esa caricatura.

En cambio, si existiera más información y los profesionales lograran llegar a mayores consensos, quizás la forma de mirar esta relación sería bastante diferente.

Frente a todo esto, muchas veces pienso que los aspies hemos sido, de algún modo, autistas con suerte.

Suerte de poseer un coeficiente intelectual que puede ayudarnos a superar ciertas barreras.

Suerte de haber desarrollado lenguaje verbal.

Suerte de poder utilizar nuestra voz para contar lo que vivimos y, quizás, prestar esa voz también a quienes no pueden hacerlo de la misma manera.

Podemos ayudar a mostrar nuestro mundo y demostrar que las diferencias entre neurotípicos y autistas —considerando que, en mi opinión personal, los aspies también formamos parte de este grupo— quizás no sean tan enormes como algunas personas creen.

Porque, si vamos a juzgar comportamientos, basta observar también las cagadas que los neurotípicos se mandan día a día.

Y eso, sinceramente, deja bastante que desear.

Por eso no creo que seamos inferiores.

Simplemente somos diferentes.

Y hay algo que terminó confirmándome todo esto.

Una vez entré a una sala rodeada de personas con autismo.

Y, por alguna razón, me sentí en mi propio mundo.

Fue ahí cuando entendí algo muy simple:

de ahí soy.

De la comunidad autista.





7 comentarios:

  1. Me encantó!!! Más claro imposible, y solo alguien que lo ha vivido lo podría explicar así. Al parecer, en el próximo DSM quieren sacar los término que se están usando ahora y poner TEA con tales y tales características, y me parece muy buena idea.
    En fin, te felicito y a la vez te agradezco mucho lo que estás haciendo!!!
    Besos

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  2. Excelente artículo.En mi experiencia de mas de 30 años trabajando con Autismo y Asperger,si tengo que diferenciarlos, diria que el sindróme de Asperger es un Autismo light.A pesar de compartir muchos de los sintomas son menos acentuados esto y el alto nivel intelectual hacen la diferencia.Son personas "atipicas" y ¿quien no?Me resultan adorables.

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  3. Me encantó tu postura y la tomo como más relevante porque sabes muy bien de lo que se está hablando.Yo tengo un postgrado en necesidades especiales y mis profesores siempre fueron muy claros al respecto, tanto el TGD como el Asperger se encuentran dentro del Espectro Autista. Es posible que el Asperger sea un autismo de alto rendimiento.Hay veces que siento un poco de verguenza porque en cierta forma es como que hay una autodiscriminación entre Asperger y TGD cuando todos pertenecen al mismo espectro.

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  4. Marina, a mi también me parece una buena idea de especificar más los TEA, porque si bien nos parecemos bastante, existen diferencias importantes que amplian la gama de diversidad dentro del autismo, y si se tomaran en cuenta esos aspectos se obtendrian diagnósticos adecuados.
    Y María, a mi también me molesta la discriminación, lamentablemente la gente se fija mas en las diferencias que en las similitudes, lo que es para mi bastante chistoso porque yo no conosco a dos personas totalmente iguales, ni siquiera los gemelos idénticos, y la belleza se encuentra en la diversidad y peculiaridad de las personas.

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  7. QUE MARAVILLA LEERTE Y VER LA FORMA EN LA QUE VES LA VIDA, ME HICISTE SONREIR Y LLORAR TENGO UN HIJO AUTISTA DE 2 AÑOS 8 MESES EL ES CARIÑOSO ME ABRAZA ME BESA ME SONRIE JUEGA CON SUS JUGUETES Y AUNQEU NO SOCIALIZA MUCHO CONMIGO TIENE MUCHA INTERACCIÓN Y AGRADESCO A DIOS POR ESO Y QUE RECONFORTANTE LEERTE

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